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Últimos comentarios

Un verano en familia

Dicen que las estadisiticas indican que a la vuelta del verano se disparan las cifras de divorcios y separaciones, no se si será verdad o una "leyenda urbana". En cualquier caso creo que las vacaciones de verano son una situación ideal para reforzar la vida matrimonial y familiar.

Las vacaciones son un momento estupendo para fomentar las tertulias familiares. Se pueden aprovechar los desayunos, las comidas o las cenas para quedarse charlando en la mesa. Los paseos caminando son también una buena terapia de pareja y en vacaciones hay tiempo. Hay que procurar exprimir cada minuto de vida familiar, redescubrir al otro, querer servir.

Otra de mis propuestas para estos días es la lectura de buenos libros y lanzo mi recomendación para quien la quiera tener en cuenta. Se trata de libros que he leido últimamente. Un libro de pensamiento como "El guardíán de mi hermano" de Emitai Etzioni , un clásico romántico de Alessandro Manzoni "Los novios" , o uno de tensión y tramas conspirativas como "El padre Elías" de Michael O´Brien, una bonita historia de amor en "Rosa Krüger" de Rafael Sánchez Mazas y finalmente una novela de humor como "Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin" del ruso Vladimír Voinovich.

En Club del Lector o en Aceprensa se pueden encontrar otras recomendaciones. Y para predicar con el ejemplo, en los próximos días me propongo poner por obra mis recomendaciones. Os deseo a todos unas felices vacaciones ¡por favor no perdáis el tiempo con siestas interminables!. Nos volvemos a ver en septiembre. Saludos

Cosmética y derechos

Si algo caracteriza la política del gobierno español es su defensa y marketing de una supuesta extensión de derechos individuales. Digo supuesta porque en el fondo se trata de una mera operación de maquillaje que no conduce a nada. Por ejemplo, mientras se reconoce un supuesto derecho de los homosexuales a contraer matrimonio, la Familia sigue sin contar con ningún apoyo efectivo y real. El tema se puede plantear también en estos términos: ¿qué aporta a la sociedad que la unión de homosexuales se considere matrimonio?.

Estaría bién dejar de formular nuevos derechos cuya proliferación gratuita sólo sirve para vaciar de su sentido los fundamentales y para disimular que no se cumplen los ya reconocidos. Se llena el ordenamiento jurídico y los corazones de las personas de derechos triviales que terminan descafeinando los fundamentales. Pasa como con todo, cuanto más vino se bebe menos se saborea.

Se trata de una manera de hacer políica simpática pero nada efectiva. Me parece que es hora de apelar más a la responsabilidad personal, de preguntarnos ¿qué aporto yo a la sociedad? y olvidar un poco qué me deben los demás a  mí. Hay que encontrar el equilibrio entre los derechos individuales y la responsabilidad social. Ya sé que esta idea no es simpática pero así lo pienso.

¿Es la vida puro azar?

En Ser Audaces he escrito en repetidas ocasiones sobre lo que considero uno de los mayores males de nuestros días: el relativismo. Creer que no existe nada mejor, que no existen lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo y que cualquier decisión depende exclusivamente de opciones personales siendo todas igual de válidas. En resumen, que da lo mismo lo que hagamos, sólo se trata de "estar satisfecho". 

Durante su estancia en Australia, Benedicto XVI ha hecho afirmaciones como éstas: "Las experiencias separadas de cualquier consideración sobre lo que es bueno o verdadero pueden llevar a la pérdida de la autoestima, e incluso a la desesperación" o "Queridos amigos, la vida no está gobernada por el azar, no es casual. Vuestra existencia ha sido querida por Dios".

Creo que merece la pena dedicar un tiempo a desentrañar el significado de estas palabras, seguro que aportan mucho.

Otra manera de educar la afectividad y la sexualidad

A pesar de los repetidos fracasos que las campañas de sexo seguro experimentan una y otra vez, gobiernos como el español prefieren mantener sus posiciones ideológicas basadas en el individualismo, la exagerada entronización de supuestos derechos individuales y la nula apelación a la responsabilidad social de los adolescentes.

Muchos padres, por falta de formación o de tiempo, dejan la educación de la afectividad de sus hijos en manos de profesionales que en la mayoría de los casos se limitan a dar unas clases de biología. La infancia cada vez se acorta más merced a una sociedad en la que el sexo lo engulle casi todo. Indudablemente la industria del sexo es un buen negocio no sujeto a los vaivenes del ladrillo.

Las campañas de educación sexual no van a la raiz del asunto. Se quedan en meras técnicas para evitar en la medida de lo posible las consecuencias de comportamientos irresponsables. El llamado "sexo seguro" es una falacia que nadie, desde una postura de honradez intelectual, puede defender. Una educación sexual humana pasa por respetar los tiempos de la infancia, sacar el sexo de los circuitos comerciales y poner un mayor enfasis en la responsabilidad personal de los adolescentes.

Pinchando aquí encontrarán amplia información e ideas para educar la afectividad y la sexualidad de otra manera.

¿Qué hay detrás, y... delante, y... a los lados de EpC?

Mientras los Tribunales de Justicia siguen dictando sentencias favorables a los padres en su derecho a la objeción de conciencia frente a EpC, ayer se hicieron públicas seis nuevas sentencias; los dirigentes políticos que defienden la asignatura siguen hablando y hablando y mostrando su verdadera cara.

Hace unos días la ministra de Igualdad decía que había que incorporar el estudio de la igualdad en el sistema educativo, para a continución relacionarlo con la ideología de género.

El diario La Razón también recogió unas declaraciones del expresidente de la Junta de Extremadura. Lean, lean: "Una cosa son los valores que se enseñan en la familias y otra qué se debe enseñar para ser buen ciudadano y vivir en sociedad, ya que son dos ideas totalmente diferentes", "La condición de ciudadano no te la da tu familia, sino el sistema político".

El calado totalitario de las dos afirmaciones es de echarse temblar, especialmente la última ya que "mutatis mutandi" equivaldría a afirmar que la condición de ciudadano también te la puede quitar el sistema político de turno.

Debo ser muy simple pero es que lo veo muy fácil, la EpC ya fue descubierta hace muchos años por Aristóteles quién afirmó que el buen ciudadano es el que vive las virtudes. ¿Alguien no está de acuerdo en que la generosidad, la laboriosidad o la sinceridad no son características del buen ciudadano?, ¿No es la Familia el lugar ideal para interiorizar y vivir las virtudes?, ¿No será mejor que la comunidad educativa vaya de la mano con los padres?. Hay un amplio marco para el acuerdo hay que situarlo fuera de las ideologías.

¿No será que al final lo que se busca es que nuestros hijos sean buenos socialistas, buenos laicistas o buenos feministas y no buenos ciudadanos?

Contribución al sentido común

Creo que es bueno tener ideas claras, principios fuertes y sólidos sobre los que construir la propia vida y que sirvan para aportar algo para mejorar la sociedad en la que vivimos. No tener ideas propias es malo, sin ellas los hombres somos como papelillos a merced del viento de turno; y tan malo como no tener ideas o convicciones es tener una mente estrecha y dogmática.

Es bueno, intrinsecamente humano, tener una mente abierta para repensar y replantear los criterios. La lectura de "El guardián de mi hermano", libro que ya he citado en un par de ocasiones, me parece muy recomendable para este fin. Las ideas que el autor Amitai Etzioni expone son una gran contribución al sentido común.

Se puede no estar de acuerdo en todas las ideas pero se trata de un ejercicio honrado de reflexión y de búsqueda de lugares de encuentro, algo especialmente necesario en la España de 2008. Frente a los intentos de imposición doctrinaria o las tibiezas sin principios sólidos, necesitamos reflexión desde la libertad y el respeto a la verdad y el bien.

Responsabilidad vs relativismo

A fuerza de pronunciar una y otra vez la palabra derecho, se ha terminado por obviar la otra cara de la moneda: responsabilidad. Está muy bien que se luche por el reconocimiento de derechos individuales, pero ¿dónde están la responsabilidad y el bien común?.

Las palabras pronunciadas por David Cameron, lider del partido conservador británico, me parecen de una gran audacia y sentido común, las transcribo textualmente, los comentarios los dejo en manos de los lectores:

“Nosotros, como sociedad, hemos sido demasiado sensibles. Para no herir los sentimientos de los ciudadanos, con objeto de evitar parecer excesivamente críticos, hemos dejado de decir lo que hay que decir. Llevamos décadas en las que se han ido paulatinamente erosionando la responsabilidad, las virtudes sociales, la autodisciplina, el respeto mutuo, las conquistas a largo a cambio de la satisfacción inmediata. Por el contrario, preferimos la neutralidad moral, no entrar en juicios de valor acerca de lo que son comportamientos adecuados o equivocados. Malo. Bueno. Correcto. Impropio. Son palabras que nuestro sistema político y nuestro sector público apenas se atreven a utilizar”.

“De acuerdo, no soy ajeno al estupor que estas palabras producen en la boca de un político. Están en su derecho de preguntar, ¿qué pasa con ustedes? Miren, déjenme que les diga una cosa: somos humanos, cometemos errores y nos achantamos con frecuencia. Nuestras relaciones se rompen, se deshacen nuestros matrimonios. Fallamos como padres y como ciudadanos igual que todos ustedes. Pero si el resultado de todo esto es un silencio cómplice acerca de las cosas que realmente importan, entonces estamos fallando por partida doble. Renunciar al uso de esas palabras –malo, bueno; correcto, impropio- implica una negación de la responsabilidad personal y una caída en el relativismo moral”.

"Corremos el riesgo de convertirnos en una sociedad amoral, donde ya nadie diga la verdad acerca de lo que está bien y lo que está mal, de lo que es correcto o resulta impropio. La consecuencia es terrible: la ausencia de límites hace que nuestros hijos piensen que pueden hacer lo que les parezca ya que ningún adulto intervendrá para ponerles freno. Ni siquiera, a menudo, los propios padres. Y eso tiene que terminar".

El discurso completo en inglés aquí.

Persona y responsabilidad

Hace años leí "Testigo de esperanza", la biografía que George Weigel escribió sobre Juan Pablo II. Lo que más me impresionó fue el analisis que el autor hacia del inicio de la caida del comunismo, cuando Juan Pablo II hablaba a las masa lo hacía a cada persona. Cuando les dijo que el santuario de la libertad interior era inexpugnable para los gobernantes y poderosos empezaron a ser conscientes de las posibilidades enormes que cada persona tiene y de la responsabilidad que ello conlleva.

La lectura de un artículo titulado "En España: ¿qué queda de libertad real?" me ha hecho recordar aquellas jornadas históricas. Es cierto que en España no hay una dictadura feroz y descarada como la que había en los países comunistas, que dicho sea de paso sí contaban con la complacencia de quienes ahora nos gobiernan de la misma manera que gozan de ella actualmente las demo-dictaduras hispanoaméricanas.

Digo que no hay una dictadura feroz y descarada, pero si una presión fortísima del pensamiento dominante que desde el poder pretende hacer callar a quién discrepa. Como escribía ayer, los titulares de prensa y las ideas precocinadas intentan acallar la disidencia.

Por recomendación de un amigo bloguero, gracias Jose María; estoy leyendo la autobiografía de Amitai Etzioni. La lectura de los libros y el artículo citados se me cruzan; es la hora de las personas y de su responsabilidad.

Intuir el futuro

Lo propio del ser humano es pensar, razonar, llegar al fondo de las cuestiones y decidir. Las prisas en las que que parece estar basada nuestra sociedad impiden que esto sea así. Hemos montado nuestras ideas sobre los titulares, los mensajes cortos, la repetición de esquemas mentales. Lo que antes consigue llegar al corazón es lo que se queda. Una gran mayoría hace propios principios y creencias sin pararse a pensarlos.

Es lo que ocurre con temas tan sensibles como el aborto, la eutanasia y otros muchos. Sin lugar a dudas, la izquierda ha hecho muy bien su trabajo, lo ha hecho de manera excelente. Tan bien que hasta muchos que no piensan como ellos se muestran acomplejados a la hora de hablar de sus convicciones morales y prefieren pasar de puntillas sobre esos asuntos lo cual refuerza el mensaje llamado "progresista".

Escribo estas ideas a partír de unas declaraciones de la ministra Carme Chacón que afirma que en temas sociales el presidente Zapatero "intuye el futuro" . Nada más lejos de la realidad, el futuro de una sociedad moderna y avanzada pasa por poner los medios para que todos los niños nazcan y tengan una vida digna, para que ninguna mujer se vea abocada a terminar con la vida que lleva dentro, para que las personas en situación de enfermedad grave o terminal se sientan tan queridos, aliviados en su dolor fisico y tratados con tanta dignidad que no deseen morir porque encuentran sentido a la vida aún sufriendo. El futuro no puede ser nunca aplicar soluciones de muerte por la sencilla razón de que la muerte no es futuro.

!Viva la muerte!

Al grito de ¡Viva la muerte! numerosos ejercitos y guerreros han iniciado sus combates a lo largo de la historia. El grito, más propio de situaciones de guerra, parece haberse instalado en ciertos sectores de la "progresía" que se dispone a debatir y aprobar una ampliación de la legalización del aborto y de la eutanasia.

La vida es muy compleja y a lo largo de ella se producen mil y un sucesos, unos comportan alegría, otros sufrimiento. En cualquier caso, la dignidad de la vida humana es un bien en si mismo, no depende de las circunstancias.

El aborto y la eutanasia suponen acabar con la vida de las personas. Me resulta muy duro pensar que en esta época nuestra tan avanzada tecnológica y medicamente las salidas a momentos de sufrimiento tengan que pasar por la muerte.

Lo humano, lo progresista, lo digno, lo propio del hombre es ayudar a las personas en situaciones limite, dar salidas humanas, ayudarles a encontrar sentido a lo que les pasa, atenuar su sufrimiento. Permitir el aborto como un derecho o acabar con vidas enfermas o ancianas está muy lejos de suponer un avance de la humanidad.

Con la fuerza de la fe

Indudablemente la noticia del día pasa por Colombia y la liberación de Ingrid Betancour. La emoción que me ha producido ver las imagenes de Ingrid libre habrán sido compartidas por millones de personas en todo el mundo.

Dos son las ideas que me quedan muy grabadas de sus primeras palabras en libertad:

- la claridad de sus prioridades, de sus amores, del orden en su vida: lo primero que ha hecho ha sido dar gracias a Dios y a la Virgen;

- el papel impresionante que la fe ha jugado en su vida durante estos siete años. Desde el primer momento se le ha visto con un rosario en la muñeca, además ha manifestado que lo rezaba todos los días al levantarse por la mañana y que la oración daba sentido y fuerza a lo que le pasaba.

Gracias Ingrid por tu impresionante testimonio. Hoy además de alegrarme por tu felicidad y la de los tuyos, me pregunto como católico ¿en qué lugar situo cada día a Dios y a la Virgen?, ¿afecta mi fe a lo que hago cada día, le da sentido o es un mero adorno?

¡Que Dios te bendiga!

Ni individualísmo ni colectivísmo

Muchas son las ideologías que encierran al hombre en la individualidad o en la masa, en ambos casos quedando a merced del aislamiento y de la soledad. Existen instituciones intermedias que evitan ambos casos extremos. De todas ellas la más paradigmática es la Familia, el lugar dónde los seres humanos encontramos el medio ideal para realizarnos como personas y como miembros de una comunidad.

Éstas instituciones son las únicas capaces de garantizar la libertad de la persona sirvieno, además, como protección frente a intereses ideológicos o económicos.

¿Fomentar el pluralismo?

El domingo, en una larguísima, entrevista el presidente del gobierno de España afirmaba que "hay que fomentar el pluralísmo". A simple vista tal afirmación aparece como una de esas frases "redondas" con las que todo el mundo está de acuerdo. Si se profundiza en la idea, tal afirmación no es tan inocente.

Se está imponiendo la idea de que el pluralismo y la diversidad son algo positivo en sí mismo, de hecho ya aparecen como un dogma irrefutable. Lo siento pero disiento de tal idea, no creo que el pluralismo tenga que ser algo bueno en sí mismo ni que los gobernantes deban fomentarlo. Más bien entiendo que lo que hay que garantizar es la libertad de las personas. Si ello lleva al pluralismo pues bienvenido sea, si no es así ¿porqué y en nombre de qué forzar lo que no se quiere?

La idea de fomentar el pluralismo es en sí misma reacionaria y dogmática, se pretende imponer bajo capa de la defensa de la libertad. Sin embargo es propio de esa nueva "religión" denominada relativismo.

La realidad social de España es que una aplastante mayoría de ciudadanos se definen, bien desde un punto de vista de creencias o bien culturalmente,  como católicos. Repito la pregunta clave: ¿es función de un gobierno democrático "fomentar" el pluralismo o más bien garantizar la libertad? Se trata de dos cosas bien distintas.

La Constitución española garantiza la libertad religiosa y reconoce la situación especial de la religión católica por su raigambre popular. La realidad cotidiana española es que las personas pueden creer o no creer, practicar o no practicar ...... En tal situación, el fomento de la pluralidad aparece más bien como una coartada para imponer un tipo de sociedad en la que el cristianismo desaparezca de la esfera pública.